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3 hábitos para el trabajo que no se adquieren en la universidad

El paso por la universidad deja muchas cosas buenas, pero no se puede esperar que el éxito profesional venga solamente de lo que se aprendió durante la época de estudios. Trabajar, ya sea en un emprendimiento propio o como empleado requiere de buenos hábitos de acción que si bien pueden ser cultivados desde las instituciones de educación, estos son más parte del conjunto de compromisos personales que se adquieren por convicción propia y que se pueden desarrollar en cualquier momento. ¡Cuanto antes mejor!

 

A continuación, les comparto 3 de los hábitos que considero más importantes:

 

1. Posicionarse de forma adecuada

¿Cuál es su propuesta de valor? ¿Cómo quiere ser percibido por las personas que lo rodean?
Las respuestas a estas preguntas deberían orientar las acciones que usted necesita tomar para gestionar su marca personal. Actúe de forma que esté alineado con sus respuestas y la imagen profesional que quiere desarrollar.

Si no quiere que sus compañeros crean que usted es un perezoso, no responda “¡qué mamera!” a todos los favores que le pidan; si no quiere ser tildado de impuntual, esfuércese por llegar temprano a sus compromisos; si quiere que las personas lo vean como alguien a quien se pueden aproximar, preocúpese por no hacer mala cara  a todos y socializar un poco más cada día.

Utilice y comunique sus fortalezas para construir las bases de lo que quiere lograr. No se autosabotee con sus acciones ni hable mal de usted mismo. No se menosprecie y no permita que los demás lo hagan.
Piense en qué atributos quiere posicionar y determine si su forma de trabajar, de vestir, de actuar o de comunicarse realmente se orientan hacia sus objetivos. Sea coherente entre lo que quiere ser, lo que hace y lo que proyecta.

 

2. Recorrer “la milla extra”

Recorrer la milla extra significa ser proactivo, significa ir más allá de lo que esperan de usted.
Tal vez en la universidad era suficiente “cumplir” con las instrucciones de las tareas que dejaban los profesores para obtener un resultado aprobatorio, pero el mundo laboral o el camino de un emprendedor son ambientes altamente competitivos en los que aprobar no basta. Estos son entornos en los que no es suficiente ser bueno, sino que el compromiso debe ser con la excelencia.
Aquí me parece muy pertinente un dicho que tenía mi abuela que decía “para cada persona que madruga, hay otra que no se acuesta”. Sea esa persona que no se acuesta y comprométase a dar siempre su mejor esfuerzo, a llegar más allá de lo requerido y preocuparse por la calidad de lo que se hace.

 

3. No ser un pesado

Sin importar si en este momento usted es emprendedor, empleado o estudiante lo más probable es que usted no trabaje sólo. De una u otra forma siempre estará en una situación en la que sus resultados dependerán de los demás o viceversa. Cualquiera que sea el caso, a nadie le gusta trabajar con “un pesado”, y con pesado me refiero a una traducción prudente de la palabra en inglés “asshole” (bien podría ser traducida como “petardo” en Colombia).
Si usted no tolera a las personas prepotentes, engreídas, que pasan por encima de su opinión o que creen no equivocarse nunca, ¿por qué deberían tolerar los demás estas actitudes de parte suya?
Los programas universitarios son difíciles y superar cada reto va llenando al estudiante de confianza que muchas veces puede convertirse en arrogancia y prepotencia tras graduarse. Deténgase un momento a pensar si lo que usted comunica y la forma en la que lo hace es la adecuada o si por el contrario se está volviendo el pesado de su grupo de trabajo.

¿Qué opinan? ¿Qué otros hábitos son clave para ustedes actualmente y que no los adquirieron en la universidad?

  • Manuel

    Aprenda a reconocer el trabajo de los demás : en los ambientes universitarios es muy común trabajar en grupo pero procurar querer sobresalir, cosa que no está mal, reconocer el trabajo de los demás en ambientes laborales va generar sensaciones de bienestar y usted se va proyectar como una persona líder. Es muy positivo recibir buenas palabras por la gestión sin importar de la persona que provenga, no necesariamente su jefe, ser reconocido por sus mismos compañeros puede resultar muy gratificante así como motivador. Una persona motivada está más cerca de la innovación y las grandes ideas.